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A lo largo de la historia hubo 3 procesos transformadores: La Primera Revolución Industrial (1760 -1840) comenzó con la máquina de vapor. La Segunda, en 1870, con la electricidad que fue empleada para mecanizar las fábricas y crear las líneas de montaje. La Tercera, a partir de 1970, con la electrónica y el mundo de las comunicaciones.

Y ahora… estamos enfrentando el nacimiento de la Cuarta Revolución Industrial, también conocida como Industria 4.0 , que se orienta hacia la automatización total, es decir, que está marcada por avances tecnológicos emergentes, tales como la robótica, inteligencia artificial, computación en la Nube, computación cuántica, Internet de las Cosas (loT) y mucho más. Como resultado de este proceso, la Cuarta Revolución Industrial es una realidad que está empezando a impactar sobre las nuevas formas de producción, las nuevas formas de organización de las empresas y, sobre todo, a la recopilación, el manejo y el uso y transformación de la información. En una definición simple, se podría decir que la «Transformación Digital» es la incorporación de nuevas tecnologías en las áreas de actuación de los negocios, cambiando sustancialmente su funcionamiento o sus productos, con algo que depende de los niveles de digitalización de la información. Sin embargo, este enfoque, más que un proceso de transformación digital, debe ser considerado como un proceso de digitalización. De esta manera, debido al mal uso del término Transformación Digital, el incorporar nuevas tecnologias no implica un verdadero proceso de TD porque un verdadero proceso de Transformación Digital implica eso y mucho más…

Se podría resumir en que involucra la interdependencia de las funciones empresariales, los procesos, las personas, las actividades, los activos, los modelos y la información, es decir, la transformación digital influye en todos los aspectos de la empresa.